En este momento estás viendo Lo que todas las mujeres deberían saber sobre los hombres (Parte 1)

Primera Lección: Los Hombres y las mujeres somos diferentes

Voy a comenzar dándote mi opinión sobre los hombres, en general.

Lo sé, lo sé. Cada hombre es un mundo pero tienen más en común de lo que les diferencia. Así que empecemos por lo que pienso que tienen en común y ya hablaremos de sus diferencias más adelante.

(Nota: Las ideas que estoy a punto de compartirte aquí son el resultado de mi propia búsqueda y comprensión, mi propio análisis derivado de mi experiencia y, por tanto, puede que no concuerden con tus propias ideas).

Para la mayoría de los hombres, la mujer es como un rompecabezas chino.

Para ellos nuestro comportamiento no tiene ningún sentido y para nosotras el suyo ni te digo.

Si hay una cosa que me queda clara, después de tantos años, es que la mayoría de las mujeres PENSAMOS diferente a los hombres y que la mayoría de los hombres quieren cosas muy diferentes a las que anhelamos las mujeres ¿de acuerdo en esto? Sigamos.

Esto sé que es difícil de llegar a entender para muchas mujeres pero es así y cuanto antes empieces a aceptarlo será mejor para ti: MUJERES Y HOMBRES NO SOMOS IGUALES.

Empecemos, por ejemplo, comparando los intereses de hombres y mujeres…

¿Te has parado a pensar lo que les entretiene a los hombres en comparación con lo que nos entretiene a las mujeres?

Nosotras leemos revistas de moda, nos encantan las películas de domingo por la tarde y devoramos novelas sado-románticas como la de Christian Grey.

Los hombres, en cambio, son capaces de ver porno a cualquier hora, así como ver partidos de cualquier deporte sin descanso.

¡Un momento! Si a nosotras también nos gusta el sexo… ¿por qué no nos sentimos tan atraídas por el porno como ellos?

¿Y por qué si ellos quieren ligar con nosotras no les interesan las novelas románticas?

Yo te diré porqué…

Porque los intereses de los hombres son totalmente distintos a los de las mujeres.

Y si te fijas en lo que mantiene la atención de los hombres, te estoy dando una pista muy importante por dónde cojean y cómo puedes utilizar esto a tu favor.

De dónde proceden nuestros deseos

La mayoría de nuestros deseos, conductas, preferencias, fortalezas, debilidades, comportamientos y rasgos de personalidad vienen determinados por nuestro ADN… y algunos otros por nuestra condición social. Me refiero aquí tanto a hombres como a mujeres.

En cualquier caso, aunque TODOS tenemos intereses comunes, la mayoría de las mujeres tenemos ciertos intereses, necesidades, deseos o como le quieras llamar, cuando se trata de HOMBRES y viceversa.

¿Has visto alguna vez algún grupo de Whatsapp de hombres por dentro?

Está lleno de contenido pornográfico. Continuamente se están enviado vídeos o fotos de chicas despelotándose… sin ningún reparo.

¿Te das cuenta que esto no es algo muy común en tus círculos de amigas? Por lo menos NO TANTO.

¿Y te has parado a mirar algunos de los perfiles online de mujeres en las páginas de citas? ¿te has dado cuenta que muchas mujeres dicen cosas como “buscando a mi príncipe azul” o “buscando a  mi alma gemela”? ¿Te has dado cuenta, por finalizar, que NINGÚN HOMBRE publica esas cosas por ahí?

¿Qué está pasando entonces?

¿Has escuchado alguna vez a un grupo de hombres hablando sobre mujeres?

Son muy directos, muy parcos en palabras… vamos que no tienen demasiado interés en discutir los pequeños detalles.

Sin embargo nosotras… Desde luego, poco tiene que ver el tipo de comunicación que empleamos, sobretodo cuando hablamos de ellos, donde los detalles alcanzan una gran importancia, ¿no te parece?

Más preguntas.

¿Te has dado cuenta cómo las mujeres estamos más atraídas por lo melodramático?

Pienso que las mujeres jugamos un rol que no ha cambiado en miles (tal vez millones) de años.

Hoy en día muchas cosas han cambiado pero…en realidad, todo parece ser como siempre ha sido, por lo menos en lo fundamental, ¿no crees?

Nos cuenta la ciencia que algunas partes del cerebro humano crean nuestros impulsos y deseos y, a menudo, nos damos cuenta de que estos mismos impulsos y deseos entran en conflicto entre sí.

Por un momento, como mujeres queremos a un hombre fuerte a nuestro lado.

Pero también queremos sentirnos independientes…

Queremos que nos colmen de atenciones y, a su vez, queremos ser vistas como si tuviéramos todas nuestras necesidades cubiertas, como si no les necesitáramos para nada.

Por su parte, ellos pueden querer tener a una mujer tradicional y dependiente a su lado y, sin embargo, odiarla secretamente por ello.

Pueden querer demostrar que son totalmente autónomos hacia el exterior y luego comportarse como auténticos niños de puertas para dentro.

En definitiva, los hombres también tienen estos tipo de conflictos pero con ángulos distintos.

Por ejemplo, yo oigo a un montón de hombres que dicen cosas como “No soporto todo el melodrama que las mujeres montan”… ¿Por qué ellos no lo hacen? ¿Por qué no le dan tanta importancia como le damos nosotras a esto?

Mi respuesta es que, para nosotras, el melodrama cumple con un montón de necesidades: centra la atención, pone en circulación emociones MUY intensas a través del cuerpo (emociones que son sustancias químicas realmente adictivas), es un camino de autoconocimiento (y a menudo de justicia) suele ser divertido, también interesante y, sin lugar a dudas, previene del aburrimiento.

Pero la mayoría de los hombres no pueden entenderlo así porque el melodrama satisface necesidades que LOS HOMBRES NO TIENEN.

Es como para nosotras escuchar a un hombre sin parar hablar de fútbol… Pero ¿qué necesidades cubre para el hombre este deporte?

Competición, adrenalina, poder, dominación… el tópico masculino. Casualmente, todo esto no interesa lo más mínimo a la mujer, ya que no cubre ninguna de sus necesidades básicas.

Cambia tu forma de pensar

Comencemos con este pequeño cambio en nuestro pensamiento: Piensa cuáles son los intereses y las necesidades del hombre que te gusta y no asumas que éstas son las mismas que TÚ quieres y necesitas.

Y tampoco asumas que sus necesidades van a tener algún sentido para ti porque, probablemente, no lo tendrán.

Este cambio en el pensamiento fue un gran descubrimiento para mí, personalmente, para entender mejor a los hombres y para actuar en consecuencia.

En realidad, casi nada de lo que hago para relacionarme con ellos tiene sentido para mí porque, lógicamente, no soy un hombre. Pero cuando compruebo que lo que hago funciona, una y otra vez, no me importa que no tenga sentido.

Lo que me importa es que FUNCIONA.

Adentrémonos un poquito más en nuestras mentes y corazones primitivos…

Las hembras seleccionan a los machos, la mayoría de las veces , en la naturalez y también sucede esta selección en el moderno mundo humano.

Incluso si el hombre es quien escoge a la mujer, muchas (si no todas) las mujeres tenemos la secreta fantasía de que estamos “dejándole conquistarnos”.

Así queeeeeee… Es bueno tener esto claro porque cuando nos relacionamos con hombres SOMOS NOSOTRAS LAS QUE ELEGIMOS.

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Elisabeth

    Hemos cambiado nuestros hábitos, nuestro entorno, nuestra forma de vestir, compramos comida en los súper o por internet pero a nivel emocional siguen vigentes nuestras pautas de conducta esenciales, nuestras emociones y nuestros sentimientos perduran en el tiempo y seguimos siendo arquetipos cuyas conductas están perfectamente escenificadas en las tragedias griegas o en las obras de Shakespeare porque hemos evolucionado mucho en el campo tecnológico pero debemos prestar atención a nuestra inteligencia emocional para comprendernos mejor y evolucionar como especie.

  2. Hola Elisabeth, no puedo estar más de acuerdo contigo.

    Hoy en día nos pasamos el tiempo mirando nuestras redes sociales y definiendo en un post cómo nos sentimos queriendo mostrar una cara hacia los demás pero poco nos preocupamos de lo que sentimos realmente y esto es algo que nos hace perder la perspectiva de nuestra realidad emocional.

    Resultaría mucho más sencillo preguntarnos qué sentimos y esperar una respuesta sincera por nuestra parte pero parece que prefiramos aparentar lo que no somos y ansiamos que nos dejen un like en nuestro muro de Facebook o Instagram.

    En cualquier página de la obra clásica que mencionas encontraríamos muchas más respuestas que en toda la palabrería que existe en nuestros perfiles sociales pero por alguna razón seguimos empeñadas en continuar granjeando amistades en las redes sociales y fingiendo ser lo que no somos, lo que poco o nada nos va a ayudar a encontrar la verdadera respuesta… y es que la verdad no está ahí fuera sino aquí adentro.

    Gracias por compartir.

  3. Alex

    Estoy de acuerdo con que somos diferentes, pero todas las diferencias que vemos son los mismos aspectos que nos igualan pero socialmente nos hemos empeñado en que se vean distintas.
    Habría que analizar lo que entendemos por diferencias y si son debidas a la biología o al condicionamiento social.
    Me explico con un ejemplo.
    Cómo indicas, las películas románticas, melodramas y el sin fin de emociones son para mujeres pues atiende a necesidades de llamar la atención y de expresar emociones. Por el contrario los deportes monotema masculino atiende a competitividad, adrenalina, desfogue.
    Pues bien, si hay un género competitivo creo sin miedo equivocarme que es el femenino. De verdad llevamos toda nuestra vida compitiendo. El verdadero punto entre hombres y mujeres es en que se espera que compitamos. De una mujer se espera, desde que es pequeña, que sea la mejor vestida, peinada, educada, versada, esposa y madre. Para esto último estamos biológica mente programadas para la supervivencia de la especie. Pero para el resto de cosas estamos socialmente su gestionadas. Yo, ahora que soy madre y me tengo por una mujer moderna, aún peco de convencionalismos, tan incrustados en mi persona que tengo que hacer esfuerzos para no repetir comportamientos con mi hija. La frase «donde esta la niña más guapa de la mamá» sin darnos cuenta encierra un condicionamiento desde la cuna.¿No es posible que el gusto por la moda, maquillaje y demás sea inculcado por repetición en la comunicación hablada? ¿No es posible que estos comportamientos sean aprendidos y transmitidos de madres a hijas?
    Por el contrario, los hombres como todo ser humano tienen un sin fin de emociones, miedos y necesidad de expresarlos. Pero siguiendo la misma línea de argumentación, la frase en este caso sería,»donde está el chico más fuerte de la mamá?» Los chicos fuertes no lloran, los chicos fuertes no montan melodramas. Pues bien toda persona necesita descargar las emociones de una manera u otra y ya que no se puede hablar o llorar, termina en peleas o en actividades que te dejen desfogar (deportes).

    La sociedad evoluciona, pero la intención de que sea igualitaria va más deprisa que los hechos y comportamientos que de verdad lo conseguirán. Los hijos en su desarrollo, copian conductas inherentes al género que sienten como propio así que se perpetuan los convencionalismos del mismo generación tras generación.

    En resumen, lo que intento decir es que lo que nos diferencia, a mi entender, no es más que el condicionamiento absoluto social de los mismos sentimientos que generan las conductas humanas.